sábado, 7 de julio de 2007

Encuentros notables


Hoy estuvo de cumple mi amiga Carola González, gran valor de las tierras pichileminas, y tuve el agrado de conocer su casa. Me dio tanto gusto ver su hogar tan bello, una residencia preciosa, en un lugar privilegiado de Peñalolén.

En una animada reunión con videos de rock de fondo, me fui enterando de las novedades, como que su flamante marido le dio la espalda a su grupo Total Mosh, para irse a las huestes de Boa, y próximo a grabar un nuevo disco con Sony. Mish!

Y bueno, como la vida está hecha de sorpresas, me encontré con el personaje más insólito que me podía topar. El mismísimo Gustavo "Caballo" Romero, a quien no veía hacía muchísimos años, recientemente retornado de Isla de Pascua, retomando los hilos de su grupo Boa, y dándole al rock como siempre.

Nos acordamos de las numerosas veces en que prácticamente tomé por asalto su programa "Música a Otro Nivel" de la radio Tiempo (que condujo por varios años), y en el que hacíamos re buena dupla, él con su carisma, y yo con las bandas, entrevistas, comentarios, en fin, el sinnúmero de cosas que movía en esos tiempos con mi súper agencia de comunicaciones Metalpress.

Y yo que pensé que iba a estar como patito fuera del agua, entre pura gente desconocida... nada que ver, me entretuve demasiado, y finalmente me vine con un montón de buenos recuerdos en mi memoria. Por dios que eran agitados esos años de la escena del metal!

Espero impacientemente que Boa toque en Santiago, para ir a verlos y rocanrolear un rato con Carola y la nueva banda de su consorte.

Carolita, muy feliz cumpleaños, que se cumplan todos tus deseos (ya que esta vez tu nena no te sopló la vela antes de tiempo, y pudiste pedir al menos uno), y me alegro de corazón que te esté yendo tan bien en la vida, en lo personal y lo profesional, porque de verdad te lo mereces, por toda esa garra y fortaleza que has demostrado a lo largo de estos años.

Jamás me voy a olvidar de cómo nos conocimos en Pichilemu, hace muuuuuuuuuchos años atrás (si mal no recuerdo yo tenía como 17), carreteando con mi hermano y mis primos, en un lada. Como 8 personas, no sé cómo cabíamos! Y desde ese entonces, siempre en contacto, no a cada rato, pero sin perdernos la pista.

Te mando un gran abrazo, espero pronto poder ir a darme una vuelta a tu linda casa.

Pd.- Nótese el detalle de la bufanda blanca en mi cuello. Sí! es una de mis creaciones! No es por nada, pero me quedó bellísima. Y tiene un gorrito que le hace juego!

viernes, 6 de julio de 2007

Qué lindo es ser chilena!!!

Me gusta la gente oportunista. Esa que recibe como caído del cielo un regalito, y sabiendo que está en el momento preciso y en el lugar adecuado, aprovecha la ocasión, y cambia la historia de su vida.

Por eso me encanta Nicolás Medina. No sólo porque sea de la U, si no porque silenciosamente, sin estruendos ni lucirse demasiado en cualquier parte, agarra la pelotita cuando cae en sus pies, y marca el gol que tanto necesitamos.

Esta noche volví a sonreír, y a sentirme feliz de ser chilena. Y no es por subirme al carro del triunfo (es re fácil colarse en la micro cuando va llena); quienes me conocen saben que sufro, grito, sigo, aplaudo cada uno de los partidos de mi Roja linda de siempre, y que hasta el himno nacional canto junto con los jugadores (costumbre adquirida en las eliminatorias para Francia '98, y que le moleste a quien le moleste, mantengo inalterable aunque llegue a dar vergüenza a los espectadores).

Qué importa que a la selección adulta le estén sacando la mugre en Venezuela, que haya pasado raspando a la segunda etapa (y preparándose a sufrir de nuevo frente a la peor escuadra brasileña que recuerde haber visto), y que tenga a sus mejores jugadores lesionados. Bueno, igual ahí estaremos, para llorar, sufrir, lamentarnos y dar aliento a la distancia a mis muchachos.

Lo que es inaudito, como una sensación nueva de gozo que comienza a recorrerme, es que una selección nuestra tenga rendimiento 100%, que faltando un partido ya esté clasificada en un mundial con cero gol en contra, que no haya que sacar la maldita calculadora de siempre, y que podamos soñar (sí claro, por qué no) con un título, y con proyectar a futuro un equipo de miedo, que le muestre los dientes a los perros grandes, y que le regale por mucho tiempo sonrisas y alegría a mi pueblo, a mi gente.


Recuerdo en la Universidad, en una de mis primeras clases de periodismo informativo, el profesor nos pidió que redactáramos la noticia que más nos gustaría dar. Yo escribí una nota con Chile ganando un mundial, y el profe me criticó no por cómo estaba escrita, si no a título moral, diciendo que le parecía muy pobre que una persona no tuviera más ambición que ganar un mundial de fútbol. Yo me pregunto, ¿y hay una noticia más linda que dar a un país entero, una información que llena de alegría a millones, y les hace levantarse varios días después con un rostro más sonriente? Espero que el tiempo me dé la razón, y que algún día pueda refregarle en la cara a ese periodista amargado su crítica. Viva Chile, mi alma!

jueves, 5 de julio de 2007

Déjenme soñar...

Déjenme sentir que la sangre se precipita por mis venas, que renazco después de una noche de tormenta.

Déjenme imaginar mi piel sedienta de sus abrazos, y mis labios trémulos buscando incansables su boca y aliento.

Déjenme creer que hay un mañana, que las nubes abrirán el claro resplandor del amanecer. Que las horas volcarán su anhelo en mi regazo, y que contaré sus cabellos, rezando una letanía de bendiciones y suspiros.

Déjenme pensar en un abrazo de miel y verdes prados, en su cintura al compás de mis dedos, en mi propia sombra protegiendo las caricias y los murmullos.

Déjenme la ilusión y los deseos de dormirme en su mirada.

Déjenme soñar con su corazón palpitando al mismo ritmo que el mío.


Amanda Cabot.
Junio 5 de 2007.-
Déjenme seducir su silencio con mi voz susurrante...

Si te dijera "pide un deseo"

Si te dijera "pide un deseo", en qué pensarías?
Qué imagen vendría a tu memoria, qué anhelos alborotarían tu mente, y harían latir más rápido tu corazón?

Qué colores encenderían el fuego en tu retina, te darían una sonrisa clara, y suspirarían en tu aliento?

Las nubes se disipan. La música ya no es triste, la vida comienza a colarse en tus manos.

Cuántas ilusiones cabrían en tu pecho desbordado?

Si te dijera "pide un deseo", en qué te convertirías?
Qué nuevas canciones saldrían de tus labios, qué sueños mágicos se disputarían el honor de abrirse paso hacia tus días?

Si te dijera "pide un deseo", qué pedirías?


Amanda Cabot
Julio 5, 2007.-
Pide un deseo, uno y mil a la vez.

miércoles, 4 de julio de 2007

Tal vez mañana...

Apenas estoy comenzando, y ya me siento cansada. Como si mis propias palabras jugaran en mi contra. Tengo un dolor lacerante en el pecho, quiero respirar y me duele. Pero no me juzgo, no me condeno. Sólo siento, esto pasará, como tantas otras veces, y mi alma encontrará consuelo en el espejo, en las promesas de futuro esplendor.

De qué sirven finalmente las palabras?

Sólo déjalo pasar, déjalo correr. Mis lágrimas ya no serán de angustia, si no de tristeza. Hasta que se me seque el aliento, y encuentre otros delirios que me aporten sonrisas.

Como siempre.

Tal vez mañana la luz y la lluvia me traigan nuevas esperanzas.

Si hay un lugar en el universo para mí, tal vez mañana pueda encontrar un sendero que allá me conduzca.

Ahora quiero sumergirme en un sueño apacible... puede ser?

lunes, 2 de julio de 2007

Renaceré



Desde distancias infinitas, cruzando el horizonte, girando en un ritmo acompasado.
Renaceré.

Como una flor dormida en su semilla, dolorosa, lenta en su crecer, descubriré mis nuevas alas, y estallaré, cándida de luz y estremecida de gozo.

Seré una nueva firma en el cielo, con labios sonrientes, con el reflejo del universo en mi mirada. Mi voz ya no será más el canto de un ruin silencio infame; volaré, sobre los sueños dormidos de los hombres, y desplegaré el poder y la gloria de mi belleza ensalzada.

Reviviré.
Caminaré con paso firme, con las manos extendidas. Mi delirio será la danza erótica de un cuerpo inmaculado, brillante de éxtasis, abierto a la pasión y a las blancas caricias de una piel sin restricciones.

Susurros serán mis compañeros. Mi dulce aliento acompañará la brisa, y el agua abrirá caminos en mi andar. Olvidaré los temores, el abismo quedará atrás.

Volveré convertida en fuego, en estrella. Cambiaré las lágrimas por consuelo, y dejaré el frío inerte de la soledad, como un curioso recuerdo ingrato, encerrado en su madriguera.

Por mis anhelos. Por el fin de los tormentos. Por la paz de mi alma, y el gozo de mi corazón abriendo los candados de un espíritu ciego.

Amanda Cabot
Julio 2 de 2007.-
Floreceré, con mi esencia impregnando el aire nuevo de la mañana.

domingo, 1 de julio de 2007

Esta noche nada cambia

El cielo nublado sobre mi cabeza, la calle con sus luces a la distancia, el éxtasis de los amantes, mi propia inercia. Esta noche se ponen en mi contra, me recuerdan que soy frágil, y me envían de vuelta a mi gris agujero interno.

Gentes que no conozco me hablan, y yo no los quiero oir. Sólo ansío un par de voces, que descubren mi alma y la respetan sin prejuicios, pero esta noche nada cambia, soy un punto en la distancia, y me olvido en una nebulosa.

Mi silencio me envuelve. Estoy triste, y no tengo lágrimas que aplaquen mi pesar, ni manos amigas que me quieran abrazar.

Amanda Cabot
Julio 1 de 2007.-
Esta noche nada cambia, ni el pesar en mi mirada, ni las voces en la niebla.

Hoy no tuve héroe del día

Quizás me mató el ánimo el vergonzoso 0-3 de la tarde, aunque debo reconocer que estaba entusiasmada pero no tanto como el miércoles. De hecho, no hice la cábala (a lo mejor eso influyó...), y me limité a sufrir en silencio.

Después vinieron los chicos, pero igual no fue lo mismo. Más encima, una amiga con la que hace tiempo no hablaba comenzó a saltarme en el msn, y bueno, me desenchufé del encuentro, no pude ver el primer gol, y cuando ya estaba enfrascada en la conversación, su pololo/marido le empezó a reclamar por la once, y me dejó con la palabra en la boca. En fing.

Quizás se me agotaron las pilas, o simplemente el encierro me deprimió. El caso es que hoy no tuve héroe del día, y veo con mucha desilusión que la jornada se acaba, y nada emocionante sucede. Y eso que debería estar al menos un 50% contenta. Ni el fútbol fue suficiente.

Cosas pequeñas (y no tanto) que me hacen feliz

Después de mi despliegue de furia hace un par de días, me quedé pensando en aquellas pequeñas cosas que me hacen feliz. O que me aportan un instante de dicha. O similar. No sé, el caso es que decidí que una buena instancia es tal vez concentrarme en lo bueno, en el placer y la alegría, en vez de transformar mi existencia en un encadenamiento sin fin de oscuros designios.


El chocolate bitter. No todo el chocolate, sólo el bitter, con ese sabor amargo y nada empalagoso. Podría eternizar un momento glorioso con sentir ese sabor pesado y cálido en mis labios.

Tejer. Ahora que descubrí que puedo mover los dedos, se está transformando en un vicio. Aún estoy concentrada en la creación de una bella prenda, cuando ya pienso en cuál será el siguiente paso. Y considero un deber moral proveerme de los materiales y texturas necesarios, para asegurar que todo momento de calma sea aprovechado en mis manos. Qué felicidad!

Comer mariscos. Uy, qué cosa más rica! Con harto limón, unas almejitas, unos choritos... más aún cuando el único esfuerzo que debo hacer es llevarme la cuchara a la boca. Nada de cocinar!

La ropa linda. No sé si mi gusto sea precisamente universal, pero lo más agradable de la existencia es armar las combinaciones y salir a la calle vestida como una princesa, encarnando al personaje de turno, sintiendo que el día (o la noche) tienen un brillo especial por el sólo hecho de ponerme bella.

Una buena película, con la apropiada compañía. O da lo mismo si la movie es mala, lo importante es poder reirse, emocionarse, comentar, dar vuelta, burlarse... lo que sea, motivada por la historia, por la actuación, por los lugares y las épocas.

La música que emociona. Da lo mismo si es rock (es como inevitable, pero no lo único) u otra variante, pero lo entretenido es descubrir que lo que escuchas te provoca una emoción, y motivada por ella tratar de entender la letra. No al revés.

El café de grano. No el nescafé de tarro, que me provoca serias molestias, si no un rico cortado o mokachino, ojalá acompañado de un sugerente pastel.

La torta merengue frambuesa (o su variante frutilla). Podría comerme una entera yo sola! Mi cumpleaños es en Noviembre 20... qué feliz sería si a manera de sorpresa alguien apareciera en mi casa con una de esas... uy! se ganaría mi amor por el resto de la eternidad.

Los libros largos. Me encanta enfrascarme en una historia y no ver casi el final... y bueno, comienzo a angustiarme cuando quedan pocas páginas.

Las botas, los bolsos. Lo siento, son un vicio. Esta es una variante del ítem Ropa Linda, pero merecen un capítulo especial, creo yo...

El aire fresco del atardecer. No importa la época, ni el lugar. Sólo esa sensación de una brisa suave, que comienza a enfriarse con la caída del sol. Ya sea en un día lluvioso, o en una brillante tarde de primavera. Es el aire el que cuenta.

Caminar al amanecer. Hace años que no lo disfruto! Ir descubriendo una y otra vez cómo sale el sol detrás de la cordillera, ocultarme a su paso, y renacer con sus rayos.

Sentir el viento y la lluvia golpeando en mi ventana, mientras me acunan y despierto con un beso tibio en mi frente.

sábado, 30 de junio de 2007

Tengo mucha rabia


No es una emoción saludable, no me agrada y no la quiero. Pero en estos momentos se apodera de mi humanidad, me golpea, me recuerda que no soy buena, que no soy blanca, que así como puedo amar intensamento, también puedo herir y hasta matar. Y con qué gusto lanzaría en estos momentos unos cuantos dardos envenenados!!!

Siento rabia de mis piernas temblorosas, de mi frágil memoria, de esforzarme en entregar calidez y simpatía, recibiendo sólo frío e indiferencia a modo de pago. Siento ganas de gritar; mi cuerpo completo está maltrecho, convulsionado, mis manos rígidas, mis pies acalambrados. Mi mandíbula se atasca y me provoca un serio dolor de cabeza.

Me indigna este pesar, esta maldita tendencia a preocuparme de otras almas, mientras la mía se desgarra lenta y dolorosamente. Y más me enoja el no tener a nadie a quien decir, nadie que te escuche, que se ría por último de mis arranques de cólera. Hasta el gato me mira con cansancio, y ya dejó sus colmillos clavados en mi mano cuando intenté aplacar mi molestia haciéndole cariño.

Y si mi corazón se equivoca? Si donde veo luz sólo hay tinieblas, si sólo hay un inmenso vacío, en el que me esfuerzo por encontrar belleza y fortaleza? Si mientras envío bendiciones y pido a dios por su alma, simplemente encuentra aburridas mis buenas intenciones, y cuelga una etiqueta de "no molestar" ante mis preguntas?

Hasta un papel en blanco puedo triturar en estos momentos. Con la rabia que convulsiona mis ideas, que convierte mis ojos en fieros carbones encendidos. Con la impotencia de tener la boca sellada, y que mi suerte le importe un soberano carajo.

Quisiera reirme de mi propia delincuencia, pero es demasiado el esfuerzo. Tuve todo un día de lucha con mi espíritu, dándome ánimos, contando hasta diez, obligándome a buscar alegría en cada uno de los dubitativos pasos que daba. No tengo tanta fuerza. Llego a mi agujero y me desmorono, pierdo el control, mis manos tiemblan, y no puedo hacer nada. Ni siquiera despotricar contra los malos programas de TV, porque hasta mi sátira encuentra sólo bostezos y anuncios de desconexión inminente.

Tampoco encuentro una música que me aplaque. Voy a reventar si no encuentro algo que me calme, y terminaré como el individuo del dibujo, muriendo bajo la feroz mordedura de un animal enrabiado (que en este caso soy yo misma).

viernes, 29 de junio de 2007

No es fácil

No es sencillo levantar la vista cada mañana. Abrir los ojos, despertar la conciencia, y definir un motivo por el cual seguir respirando.

No es fácil buscar cosas sencillas que te den alegrías. Una nueva manía, ropa agradable, algo lindo que ponerte. Mirarte al espejo, buscando señales en tu piel de cómo el encierro y la ausencia de tóxicos te embellecen.

No es agradable salir a la calle con menos fluidez que otros días. La luz que hiere tus pupilas, el aire que se hace pesado, y cada paso cuesta un martirio, te cansa, te agota.

No es simple resolverlo todo, con la esperanza de terminar pronto y encontrar refugio en tu guarida. Porque te aguarda una nueva jornada de silencio, sin rostros que mirar, sin amigos con quienes hablar...

Y debes hacerlo. Debes levantar la vista, respirar cada día, ser feliz con cada detalle, caminar libremente, vivir con el peso de tu alma mirándote a la cara.

Porque nadie vendrá a auxiliarte, ningún espíritu buscará tu redención.

Sola, como una semilla que germina en la oscura tierra, tendrás que romper las barreras y encontrar consuelo en la oculta riqueza de tu corazón.

Amanda Cabot
Junio 29 de 2007.-
No es fácil... gritar tu nombre al viento y escuchar sólo el silencio...

Esta noche el frío no importa

Esta noche abrí la ventana, salí y miré las estrellas. Mi vientre se contrajo levemente, las luces parpadearon a la distancia.
No importan el frío, ni la oscuridad.
Sólo mi alma quiere saber que la tuya está en calma.

El primer paso

Hoy me declaro enemiga de las obligaciones. Ya no más despertador con alarma, no más cuadernos con punteos de las miles de labores que debo hacer.

Hoy le doy rienda suelta a mi memoria, y mando al infierno a quienes persiguen mis huesos. Le niego el agua a mis enemigos, guardo las sonrisas forzadas en un baúl sin fondo, y me río de mi propia desvergüenza.

Hoy le mando un beso con el alma a un espíritu inquieto. No busco su mirada, no espero sus caricias. Sólo le envío desde mi corazón una gota de mi aliento, y lo quiero, con sus silencios, sus ausencias, sus rutinas.

Hoy termino la gran proeza de tejerme un sombrero, y me declaro satisfecha de mi propia obra maestra.

Hoy respiro, con la calma que mi reposo exige. Lleno de color mi vida, me doy una vuelta en el aire, tiemblo de emoción ante el futuro, y le digo adiós a mis pesadillas. Adiós para siempre.

Hoy se inicia una nueva ruta para mis pasos.

Amanda Cabot.
Junio 29 de 2007.-
Adios a mis tormentos, y a mis ruinas.





jueves, 28 de junio de 2007

Hombre alado de ojos tristes

Hombre alado de ojos tristes, con la vista baja y los sueños perdidos. Cómo despertar en ti las ansias por ser feliz?
Cómo poner ante tu mirada un espejo, que refleje la belleza de tu alma y puedas reencontrar la voz de tu inspiración?

Hombre alado, de ojos cansados. Cómo borrar de tu frente las dudas y los temores, desafiar tu fortaleza y encender en tu pecho la ilusión de pasiones y esperanzas. Cómo llamarte a la distancia, poner mi fuerza en un abrazo e inspirarte para buscar una nueva ruta.

Hombre alado, de ojos grises acerados. Qué no entiendes que no logro seguir avanzando si te dejo olvidado a un costado del camino? Que no ves que tu dolor me clava sus puñales, y no debo entrar al foso a levantarte?

Hombre alado, hombre de piel salada y manos fuertes. Necesito que te pongas de pie. Necesito que des uno, dos pasos, y cierres la puerta a los miedos y las tormentas. Por ti. Y, tal vez, también por mí.

Amanda Cabot.
Junio 28 de 2007.-
Hombre alado... aleja el vértigo y protégeme del abismo...

De goles y puntos...

Hoy era uno de esos días que esperaba hacía tiempo. Medio desconectada de la realidad, pero recordando que a las 6 del miércoles Chile comenzaba su desempeño en Copa América. En un estadio nuevo que costó mucha plata al gobierno venezolano, que me imagino ve en el fútbol una manera de evangelizar a sus huestes con el sueño bolivariano. Lindo el estadio, igual. Nada que decir. Total, algo sabe Chávez de cómo mantener contenta a su gente...

Me complicó para la cábala que en el horóscopo de la Nena Borrero me saliera que el color del día era el blanco. Estaba totalmente decidida cubrirme de rojo, pero la sugerencia hizo que usara un suéter blanco, pantalones rojos, y ropa interior del mismo color. Todo sea por apoyar a chilito...

Tras una rápida salida para dejar a mi madre en la casa de mi hermano y comprar provisiones, me acomodé con la debida anticipación ante mi TV con el volumen muy alto. Sólo me acompañaba mi fiel Gatoku, quien en esta ocasión prefirió dormir a mi lado, en vez de seguir atentamente el juego.

Estaba tan ansiosa que tenía una mezcla de actividades, entre ellas seguir digitando un aburrido manual sobre enfermedades alérgicas. Al mismo tiempo, a mano el tejido de una linda bufanda roja, que me propuse terminar con motivo del partido. Se inició el encuentro, y yo métale puntos, derecho-revés, con un ojo en la pantalla y otro en los palillos. Se ponía cuesta arriba la cosa, con unos ecuatorianos demasiado altos, demasiado afiatados, mientras los chilenos se miraban las caras y no encontraban la mixtura.

Desesperación. Con furia iba pasando los puntos, sin entender por qué Acosta insistía en sus experimentos raros. El gol del chupete me dio una fugaz alegría, que rápidamente se alejó de mi espíritu con el segundo gol enemigo. El dominio amarillo se hacía evidente, y yo trataba de pasar la rabia cortando y poniendo flecos a mi bufanda, con la esperanza puesta en el segundo tiempo.

Comenzó el round, y mis gritos. Gatoku levantaba la cabeza, molesto por el desorden (mala suerte), y yo gritaba instrucciones, creyendo que alguien me iba a hacer caso. Hasta que ocurrió el milagro. C
hupete insistió, los ecuatorianos se cansaron, los cambios dieron resultado, y el momento mágico del día llegaría en los pies de Villanueva. Qué manera de gritarle mi adoración a ese individuo! No podía creerlo, por fin la situación al revés. Siempre somos nosotros los que vamos logrando la hazaña, y en el último minuto nos roban la película. Ahora no. De alguna manera, los alientos aportados por los recién ingresados prendieron fuego en las venas de los chicos, y nos quedamos con el triunfo, con los puntos, y con la alegría de un pueblo entero.

Y yo, con una linda bufanda nueva recién terminada, lista para ser estrenada junto con mis botas del mismo color. Grande la Roja!
Villanueva, mi héroe del día. Cuando se puso frente a la pelota le grité con toda mi alma floridana, pidiéndole que se hiciera la idea que estaba acá a pocas cuadras, donde juega habitualmente, para olvidar cualquier temor escénico y la metiera dentro del arco. Gracias, lindo!!!