lunes, 10 de diciembre de 2007

El forastero en mis sueños

Otra vez apareció. En mis sueños, como cada cierto tiempo, sonriente, con su aura de éxito y a la vez la tristeza de ver sus anhelos hechos pedazos. Otra vez surgió en mi subconsciente, y me tuvo toda la mañana pensando en él.

Qué sería de mí si fuese más valiente, más osada, y a la vez menos prejuiciosa?

Tal vez sólo me habría encontrado un feroz dolor de cabeza.

En qué rumbos andará su mirada perdida?

Mi cita con el quiebre

Sé que me espera a la vuelta de la esquina, que su sombra me persigue, y que me habla en sueños. Sé que no podré escapar de su astuta mirada; que su andar se pega a mis pasos, y que aún evitándola no haré más que correr a sus brazos.

Me espera una cita con el quiebre. Brutal, demoledora, mi compañera de antaño, la oscuridad que atormenta mis anhelos más profundos.

Esta vez no será distinto. Escucharé las voces que me hablan desde el infinito, que me piden que no huya, que me dicen que tal vez, algún día, en algún momento, brille el sol en sus cabellos mientras venga, sonriente, a mi encuentro. Pero mi cita es persistente, y me mira sonriendo maligna desde la acera del frente.

A veces, de noche y sentada frente al espejo, siento el frenesí de dejarla, de que se pierda, de que mis manos no toquen más su rostro frío.

A veces mi paciencia se renueva, y pido por un mañana esperanzador.

Sólo mi quiebre aguarda. Ya no hay palabras que tengan algún otro sentido.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Que otra vez será...

Anoche vi a un chico demasiado guapo. En exceso. Chasconcito, mediana estatura, joven (of course), y para variar, músico. Qué extraña fijación tendré con esa maldita raza!

Luego, al mirar el resto de la concurrencia, noté que habían varios especímenes dignos de ser observados. De hecho, mi amiga insistía en mostrármelos, en su afán por hacerme despertar de mi sopor sentimental.

Pero no hay caso. Puedo ver y requete ver, pero tal vez nunca pueda ser como aquella desquiciada de antes, que cuando se le metía un prospecto en la cabeza, de alguna manera sutil siempre lo conseguía. Ahora poco hay de eso. Con suerte me atrevo a mirar a alguno, y ya estoy pensando en el desastre que resultaría, por lo tanto me limito a observar escondida tras mi vaso de coca light.

Quizás cambiando de aire recupere las fuerzas, y pueda tener una actitud más amigable. Pero creo que mi labor en Santiago ya terminó, y sólo debo terminar de subir la cuesta para poder encaminarme a mi santuario personal.

Tal vez entonces me atreva a sonreirle a los chicos descarados que me observen en la calle, o en la disco, o en un bar. Por ahora, que otra vez será...

Pd.- el guapo menor de edad de ayer se parecía a Smith, el joven y apuestísimo actor que Samantha se conquista en la serie Sex and the City. Maestra!

viernes, 7 de diciembre de 2007

Todo el silencio de la noche

Todo el silencio de la noche lo dedico a tu mirada, a esa plácida trascendencia que expira como nube mientras aguardo una respuesta.

Todo el cielo negro se vuelca en tus manos. Escapas de mi memoria, te haces recuerdo y herida, mientras corro a mi destino incierto.

Las fauces del horizonte devoran los nuevos caminos. Te escapas de mi abrazo, resbalas como el agua entre mis dedos, y sólo quedan las palabras vibrando en el espejo.

Todo el silencio de la noche me envuelve, me habla de ti, y me dice que estás lejos.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Lo que hacen los padres por los hijos

Ya estoy patudamente instalada en casa de mis padres. Llené un camión con todo mi mundo, y me vine, dejando atrás mi departamento hermoso, y confiando en que el destino me deparará cosas interesantes.

Estuve tan ajetreada que no tuve un minuto para pararme a pensar en la trascendencia del paso que daba. Fue todo el día un eterno correr; si hasta acompañé a una prima a dar su examen de conducción. Pobre, la rechazaron. Terminé consolándola diciéndole que tal vez el destino la está protegiendo de algo...

Y aquí me encuentro, gozando de la hospitalidad de mis padres, como en unas pequeñas vacaciones aunque no deje de trabajar. Serán pocos días; espero dentro de poco tomar el rumbo definitivo hacia mi Pichilemu del alma, y dejar atrás esta ciudad angustiante, con sus penas añejas y pasadas de moda.

Me esperan el aire libre, mi bika, una casita de ensueño en el cerro, y muchos menores de edad extranjeros para mirar mientras hacen acrobacias sobre una tabla.

Claro que Gatoku destiñó; se las dio de grande, y terminó muy instalado en el patio de la casa de atrás. Primero lo vi y pensé que dominaba la situación, pero después de mi ducha nocturna lo encontré donde mismo, y comprendí que no. El pobre estaba varado. Allá tuve que partir como en mis años mozos, saltando la pandereta para rescatar a mi hijo extraviado. Igual que hace mucho tiempo, cuando Pitusa estaba herida y se lamentaba con su pata coja en el mismo lugar. Claro que ella estaba contusa, éste no. Ahí se notan las diferencias entre géneros. Macho tenía que ser el pobre.

Ahora me adormece el sonido lejano de los autos que corren por la calle. Tan diferente a mi vida en La Florida, con silencio absoluto en la noche. Acá es bullicioso, pero ayer estaba tan cansada que dormí como una marmota. Ni al gato eché de menos.

Así son los padres, que dan todo por el bienestar de sus hijos. Que aceptan que uno le llene la casa de cachivaches, con tal de saber que estamos tranquilos y enmendando el rumbo. Que se encargan de hacernos comer hasta que reventemos, a fin de recuperar los kilos perdidos en meses de sonambulismo. Y hasta que saltan por los patios ajenos con tal de rescatar a su retoño extraviado. Qué le haremos!

lunes, 3 de diciembre de 2007

Y si muerdes mi saliva?

Y si muerdes mi saliva mientras aún estoy viva?

Déjate caer por mi ventana antes que me olvide del sabor de una mirada. Toma mis ofrendas como dones encantados; antes que el tiempo haga trizas mis cabellos, y que el sol deje de brillar ante mis pasos.

Y si enciendes esta hoguera con la sal de tus heridas?

Hazme bendecir el cielo y sus horas. Calma mi sed de lucha, llévame a una escena donde nadie apunte mis defectos; dime que soy bella, y que pasarías el tiempo sólo escuchando el eco de mi voz en sueño.

Y si corres, te levantas y olvidas tus cadenas?

La luz de mi cuarto está aún encendida. La puerta sigue abierta; no olvides que otra brisa estival traería lluvia y recuerdos, cerrándola por dentro.

sábado, 1 de diciembre de 2007

El último sábado

Este es el último sábado que paso en mi departamento. El miércoles (supuestamente) volveré a la casa de mis padres, a un rinconcito que me dejaron para que pueda evolucionar y no quedarme anclada en la dependencia y los pagos.

Pensé que sería algo especial, pero sólo es otro sábado como muchos este último tiempo. A solas, en la intimidad de mi pieza, con el gato durmiendo a mi lado y el computador prendido.

Mientras afuera la gente se divierte, yo me doy cuenta de que estoy cansada, que estoy adolorida, que quisiera un masaje y (ojalá) algo tan simple como una caricia en mis cabellos.

Pero vivo las últimas horas en mi guarida atesorando cada instante, y tratando de olvidar algunos momentos. Porque me da tristeza pensar que soñé con una vida, y equivoqué el camino. Que cobijé mil ilusiones en la tibieza de estos cuartos, los que simplemente se desvanecieron.

Y ahora me voy. Quizás el destino me permita volver algún día.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Prendidísima...

Parece que recibí del cielo una buena dosis de energía, tal vez como regalito de cumple. O puede ser que a los 33 uno se ilumina, y como Cristo sale al mundo a derrochar desplante y cumplir su misión. El caso es que cambié el dígito, y me cambió la vida.

De pronto sentí cómo mi mente se abría, y empecé a ver soluciones donde hasta hace unos días sólo veía problemas. Dicen que eso es fluir...

Y ahora tengo a medio mundo corriendo, buscando clientes, presentando propuestas, y lo mejor, ganándolas. No me dejé abatir por perder otras dos propuestas que daba por seguras, sólo me di el tiempo de pensar y repasar cómo se habían dado las cosas, y llegar a la conclusión de que si no era, no no más. Siempre hay algo mejor esperando a la vuelta de la esquina.

Qué curioso cómo se va arreglando el naipe solito; eso sí, nada es gratis. Me estoy deslomando por cumplir con todo lo que me propongo día a día, y quedo cada noche con la alegre sensación de que viví una gran jornada, que fui feliz haciendo lo que me gusta (mandunguear y sentirme libre para elegir a quién ofrecer servicios), y que me voy a dormir con un cansancio agradable y una sonrisa en los labios.

Después de todo, hay que aprovechar estas "crisis" de actividad, no sea cosa que después me venga otro bajón. Por lo menos que me pille bien parada, y con los negocios corriendo solitos.

Ojalá eso sí que mi ciclo no se acabe a los 33, como el susodicho. No me haría mucha gracia despedirme del mundo en plena ebullición de mi inquieta naturaleza.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Y fluiré.

Y fluiré, como el agua que resbala dejando una estela brillante sobre la roca. Como el aire humedecido que conquista mi pecho escrupuloso, y me da abismos para medir fortalezas.

Qué es una lágrima corriendo por mis pies, cuando el cielo brilla sobre mi cabeza, y me muestra el inicio de una aventura inédita?

De mis labios escaparán ecos y el recuerdo de unos besos temblorosos.

De mis manos brotarán caricias, que se irán confusas en el viento...

domingo, 25 de noviembre de 2007

Sólo el desborde.

Se irán los días, se perderán con el paso del sol y los hombres cansados de vuelta a sus hogares, y a su paz.
Mi paso habrá sido fugaz, como el roce de una brisa curiosa sobre los párpados cerrados.

Pero si estuviese ahora tu cuerpo en mi vereda sería volcán y torbellino. Mis labios dejarían su huella en cada rincón de tu piel ansiosa, y no diría palabras más que de éxtasis. No pediría una cita, ni una respuesta, ni siquiera la posibilidad de traerte aquí de vuelta.

Sólo serían mis dedos corriendo descalzos por tu espalda húmeda, el roce atercipelado de mis rodillas, la caricia sin nombre y sin excusas.

Sólo el rumor de mi boca en tu pecho.

Sólo el desborde de mi vientre enardecido.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Sigue así

Sigue así, pidiéndome por favor que te desprecie. Más temprano que tarde callarán mis voces, y sólo un profundo desaliento ocupará los dominios que alguna vez quise dedicarte.

Crees que juego

Crees que juego? Maldita sea la hora en que mis pasos me llevaron a tu ruina!

Ves en mí nobleza? Hecha trizas, mancillada, mi alma sale herida con cada palabra; el ronco retumbar de otras gentes perfora mi cabeza, y quiero escapar de este destino incierto.

Sonríes con mis letras. Supieras que por dentro hay sangre cubriendo las paredes! Que la noche no acaba nunca, que digo tu nombre y lloro de impotencia, de rabia contenida, de mil insultos que jamás llegaré a pronunciar.

Porque mientras me muero tú crees que juego.

Tristeza ciega

Cada hora que paso en esta tierra maldita me llena de miradas torvas, de ceños disgustados, de noches sin dormir.

Cada instante que miro este estrecho horizonte deja marcas lacerantes en mi pecho.

Y se cierra mi garganta, y el puño es cada vez más apretado. Y una tristeza ciega me consume, y no encuentro escape, ni a las luces ni a las sombras, para tanto dolor inútil.

El desaliento se enseñorea de mi espíritu. No veo un mañana, y mi pasado revive en cada esquina, recordándome que existo, que mi mundo es paralelo, y que una mancha pesada separa mi destino de los mortales.

Quiero que la distancia ocupe el lugar de la melancolía. Será un paisaje, será una estela, pero ante todo, será un sumerjirme eterno en aguas tempestuosas que me den la calma.

Vamos a bailar!!!

Pasó mi cumple. No tuve regalos, ni cantadita de "cumpleaños feliz...", ni tampoco apagué velitas. Si no fuera por Cynthia tampoco habría tenido visitantes.

Demasiado.

Amiga, por favor salgamos a bailar el sábado. Creo que el exceso de calma y buenos modales me están pasando la cuenta. Necesito mover el esqueleto, dejarme llevar por la música, mirar chicos guapos (y ojalá pasar más allá de las miraditas...), sentirme el alma de la fiesta...

La Blondie no me tinca porque nunca sabes si el tipo que estás mirando es homo, bi o hetero. Mejor no correr riesgos. La Berenjena tiene un caudal abundante de chicos mirables, pero no sé qué les pasa que se hacen los lindos, y pretenden que poco menos una les ande hablando. Seré de otra época, pero no transaré con mis principios por un menor de edad.

Qué otra opción tenemos?

Nunca he ido al Bal-Le-Duc, y aunque me digas que es un antro me dan ganas de conocerlo.

No me vayas a salir con un pastelito por fis, y que no pudiste organizarte... mi espíritu, mis piernas y hasta mi piel necesitan un poco de exceso. Ya amiga?

Vacío y universo

Es el orgullo pecado estoico y doloroso, que me hace sudar extremos y lleva mi ira hasta donde sólo queda el alma para destrozarla.

La arrogancia, mirada infiel que clava estacas desde su jaula de vidrio. Sonrisa desdeñosa, cargada de oscuras nieblas, que oculta un corazón fiero y eterno en su melancolía.

Cuándo huirán, dejando un vacío tan intenso que el universo entero encuentre aquí su reino?