Susurra en mis sueños como oleaje tempestuoso después de la calma. Déjame caer entre nubes y silencios testigos.
Quiero brindar a la ausencia mis manos fecundas, mi voz carcomida y renaciente.
Quiero quemar en su delirio el ocaso de una vida cargada de miserias.
Deleita mis anhelos con la magia de lugares que mi espíritu abandonó en otras eras. Llévame de regreso al atardecer inconcluso, a la semilla oculta por milenios, a la mítica espera de mi vientre sin huellas.
Y diré mis oraciones con la vista fija en el horizonte. Con los dedos fríos, hambrientos de lujuria, que ante la lumbre de un hogar lejano tejerán emociones con tu cabello, y respirarán el aroma de las noches que despiertan en la penumbra.
sábado, 26 de julio de 2008
martes, 22 de julio de 2008
Era su vuelo
Era el color de la penumbra envolviendo un ensueño, a media tarde, entre la brisa y los designios de un aviso incomprensible.
Era el espacio divino entre mis manos y un tormento; acantilados quebrándose a la distancia, flores de nácar, y mi espejo, claro y sencillo, buscando la mirada perfecta sobre las nubes.
Y ese fue su vuelo. La respuesta a un silencio inconcluso, el instante de dicha que sólo los dioses son capaces de dibujar.
Era su vuelo. El reflejo de anhelos y caricias, la secreta promesa de un abrazo, y una sonrisa deslizándose por sus dedos.
Su vuelo. La armonía perfecta de una silueta enmascarada.
Su vuelo. Cálida quietud de mis venas bullentes.
Y será su voz cadena en mis manos. Atando mis temores, creciendo en mi delirio, me empujará al abismo, y acogerá mi sombra como caos y tinieblas.
Era el espacio divino entre mis manos y un tormento; acantilados quebrándose a la distancia, flores de nácar, y mi espejo, claro y sencillo, buscando la mirada perfecta sobre las nubes.
Y ese fue su vuelo. La respuesta a un silencio inconcluso, el instante de dicha que sólo los dioses son capaces de dibujar.
Era su vuelo. El reflejo de anhelos y caricias, la secreta promesa de un abrazo, y una sonrisa deslizándose por sus dedos.
Su vuelo. La armonía perfecta de una silueta enmascarada.
Su vuelo. Cálida quietud de mis venas bullentes.
Y será su voz cadena en mis manos. Atando mis temores, creciendo en mi delirio, me empujará al abismo, y acogerá mi sombra como caos y tinieblas.
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Es sólo el viento.
viernes, 11 de julio de 2008
Toma mi mano
Anda, toma mi mano. Respira en mi aliento, con el sutil resplandor de una y cien noches en que mi almohada ha elevado sus plegarias por tus pasos y mis esperanzas.
No dejes de sonreir en la distancia.
¿Serán mis ecos canción en tu memoria?
Veo el destino cómo parece encerrarme otra vez en sus amargos juegos. Me estiro, me condeno, al frío elíxir, a la calma sin zozobras de mi corazón latiendo en soledad.
Mira mis labios, que se mueven apenas, susurrando, anhelando, marcando el compás del silencio. Cambia el color de sombra de estas horas desiertas.
Dame el calor de tu caricia más extrema. Mi piel se convierte en cenizas, temiendo la inercia. Envejezco, el tiempo amenaza con el fin del rubor en mis mejillas.
¿Seré un capítulo más de confusión y amaneceres?
¿Tiemblas cuando escuchas mi voz?
No quiero que esta humana condición me abandone antes de recorrer otra vez el camino a casa.
No dejes de sonreir en la distancia.
¿Serán mis ecos canción en tu memoria?
Veo el destino cómo parece encerrarme otra vez en sus amargos juegos. Me estiro, me condeno, al frío elíxir, a la calma sin zozobras de mi corazón latiendo en soledad.
Mira mis labios, que se mueven apenas, susurrando, anhelando, marcando el compás del silencio. Cambia el color de sombra de estas horas desiertas.
Dame el calor de tu caricia más extrema. Mi piel se convierte en cenizas, temiendo la inercia. Envejezco, el tiempo amenaza con el fin del rubor en mis mejillas.
¿Seré un capítulo más de confusión y amaneceres?
¿Tiemblas cuando escuchas mi voz?
No quiero que esta humana condición me abandone antes de recorrer otra vez el camino a casa.
miércoles, 9 de julio de 2008
De mi boca se escapa tu nombre
De mi boca se escapa tu nombre, con el placer que corre a veces bajo el estanque de mis sueños dormidos.
Murmullo contenido, plegaria en vuelo.
Tu nombre derriba misterios y falsos profetas.
La voz de los árboles rugosos sugiere cerrar los ojos y abandonarme a la brisa.
De mi boca se escapan ilusiones y lamentos, heridas que buscan su exilio. De mi boca, imaginando, zozobrando, como mil escudos que protegen el arco y el delirio.
Murmullo contenido, plegaria en vuelo.
Tu nombre derriba misterios y falsos profetas.
La voz de los árboles rugosos sugiere cerrar los ojos y abandonarme a la brisa.
De mi boca se escapan ilusiones y lamentos, heridas que buscan su exilio. De mi boca, imaginando, zozobrando, como mil escudos que protegen el arco y el delirio.
El agua está en calma
Suaves se deslizan las puntas de los dedos sobr eun papel sin dueño.
El agua está en calma.
Los ritos se convierten en susurros, y una voz palpita en la distancia.
He aquí que somos ídolos, cargando cruces y evitando los desvíos.
El agua sigue en calma.
Y a veces un resplandor de otros períodos se dibuja sobre el filo de las colinas.
El alma está en vilo. La pasión duerme con las nubes, amenazante.
Suenan los ecos malheridos.
El agua está en calma.
Los ritos se convierten en susurros, y una voz palpita en la distancia.
He aquí que somos ídolos, cargando cruces y evitando los desvíos.
El agua sigue en calma.
Y a veces un resplandor de otros períodos se dibuja sobre el filo de las colinas.
El alma está en vilo. La pasión duerme con las nubes, amenazante.
Suenan los ecos malheridos.
Viento norte
Viento norte, que llamas a mi puerta con el delirio de una voz enfebrecida.
¡Calma mis ansias, toma mi angustia y estréllala en el océano!
Viento norte, poder envolvente, eco sin fin de guerreros y espíritus que no descansan.
¡Quita de mi alma este tormento, y dame la paz de tus días más serenos!
Viento norte, látigo en mi carne, susurro en mis mejillas, clamor de mi cuerpo estremecido.
¡Despierta mi silencio, aguarda mi respuesta, que el mundo corre tras tus pasos, y sólo yo quedo esperando el anuncio de la primavera!
¡Calma mis ansias, toma mi angustia y estréllala en el océano!
Viento norte, poder envolvente, eco sin fin de guerreros y espíritus que no descansan.
¡Quita de mi alma este tormento, y dame la paz de tus días más serenos!
Viento norte, látigo en mi carne, susurro en mis mejillas, clamor de mi cuerpo estremecido.
¡Despierta mi silencio, aguarda mi respuesta, que el mundo corre tras tus pasos, y sólo yo quedo esperando el anuncio de la primavera!
Es sólo viento.
Es sólo el viento.
Es el aire grácil y persistente de la noche sin nubes y sin rencores.
Que se lleva en un suspiro ambiciones y sed de dicha.
Que descubre en rincones helados la plácida quietud de un espíritu que se entrega a sus brazos.
Es sólo el viento.
Es la cálida templanza que anuncia tempestades y amaneceres negros.
Que deshoja misterios, y se lleva muy lejos los ecos moribundos, y las páginas silentes de una historia sin escribir.
Que lanza en un torbellino mareas y deshonras.
Que inunda las ventanas, y llama al arrepentimiento a las almas que buscan una excusa para morir.
Y dicen que sólo es viento.
Es el aire grácil y persistente de la noche sin nubes y sin rencores.
Que se lleva en un suspiro ambiciones y sed de dicha.
Que descubre en rincones helados la plácida quietud de un espíritu que se entrega a sus brazos.
Es sólo el viento.
Es la cálida templanza que anuncia tempestades y amaneceres negros.
Que deshoja misterios, y se lleva muy lejos los ecos moribundos, y las páginas silentes de una historia sin escribir.
Que lanza en un torbellino mareas y deshonras.
Que inunda las ventanas, y llama al arrepentimiento a las almas que buscan una excusa para morir.
Y dicen que sólo es viento.
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Es sólo el viento.
¡Déjame despertar!
Dibuja en mi almohada los ecos de una noche infinita. Trae en tus manos el reflejo sereno de los astros, como amigos, como cómplices despiadados de mis juegos en tu vientre.
¿Acaso el tiempo se escribe con letras de sal, y esperas sin destino?
Sella mi boca y deja escapar sólo un suspiro. Mi espíritu enciende colores y derriba miserias. Suena una nueva canción en el telón de mis ilusiones.
Quiere la luz sacar ventaja, y romper con siglos de melancolía.
¡Déjame despertar, y seguir siendo amante en tus brazos!
¿Acaso el tiempo se escribe con letras de sal, y esperas sin destino?
Sella mi boca y deja escapar sólo un suspiro. Mi espíritu enciende colores y derriba miserias. Suena una nueva canción en el telón de mis ilusiones.
Quiere la luz sacar ventaja, y romper con siglos de melancolía.
¡Déjame despertar, y seguir siendo amante en tus brazos!
Que el tiempo corra.
Que el tiempo corra, y los ríos sean abismos encerrados.
Que la lluvia se vuelva cenizas, y mi andar consuma las horas.
Que el terror sea sólo historias enpolvadas y suplicios enmascarados.
Que la luna brille sobre mi pecho desnudo.
Y que el galope de la espuma corra sobre tu espalda y mis caricias.
Que la lluvia se vuelva cenizas, y mi andar consuma las horas.
Que el terror sea sólo historias enpolvadas y suplicios enmascarados.
Que la luna brille sobre mi pecho desnudo.
Y que el galope de la espuma corra sobre tu espalda y mis caricias.
Ansias en penumbras
El poder de las palabras se desvanece con el coro del silencio.
¿De qué vale el vértigo, si la sangre no se agolpa en mis mejillas?
Deja atrás tu ceguera, deja el hilo de los recuerdos fluir, y apaga el temblor de tu saliva en el eterno bloque de mis ansias en penumbras.
¿De qué vale el vértigo, si la sangre no se agolpa en mis mejillas?
Deja atrás tu ceguera, deja el hilo de los recuerdos fluir, y apaga el temblor de tu saliva en el eterno bloque de mis ansias en penumbras.
domingo, 29 de junio de 2008
El clamor de los cielos
Mira mi luna brillando en el silencio y la quietud de mi invierno. Mírala, sonríe desde lejos, aquiétala en el temblor inconsciente de tus labios susurrando mi nombre.
Son las alas del destino las que me llevan en su ritmo.
Son mis dedos, vacilantes, quienes me desafían a ser paciente.
Mira mi estela perderse en la bruma. Caen las hojas no escritas que guardan la semilla de mis anhelos. Y es mi rostro el que se desprende en cada lágrima por tu ausencia.
Porque el fin de la espera aún no se acerca.
Porque caigo en el sopor de la vigilia, y mis sueños se retuercen como almas despeñadas.
En mis manos se dibuja una historia de batallas y pesares. Pero el clamor de los cielos anuncia una victoria.
Son las alas del destino las que me llevan en su ritmo.
Son mis dedos, vacilantes, quienes me desafían a ser paciente.
Mira mi estela perderse en la bruma. Caen las hojas no escritas que guardan la semilla de mis anhelos. Y es mi rostro el que se desprende en cada lágrima por tu ausencia.
Porque el fin de la espera aún no se acerca.
Porque caigo en el sopor de la vigilia, y mis sueños se retuercen como almas despeñadas.
En mis manos se dibuja una historia de batallas y pesares. Pero el clamor de los cielos anuncia una victoria.
viernes, 27 de junio de 2008
En la ciudad todo es furia
En la ciudad todo es furioso. Las calles ladran, los espíritus cargados de malicia susurran en mis oídos aunque intente no escucharlos. La tarde se enciende en un cúmulo de palabras no dichas, de caricias negadas, de silencios invisibles.
La ciudad se escurre de mis manos como una fugaz sonrisa.
La angustia de la vida en un infierno se hace humo en segundos.
En la ciudad los pasos se pierden entre las hojas y la bruma. La mirada se convierte en dagas asesinas. Los reyes de la calle se duermen en el sopor de la angustia y el fracaso.
Mis latidos me llevan lejos de sus muros.
La ciudad se escurre de mis manos como una fugaz sonrisa.
La angustia de la vida en un infierno se hace humo en segundos.
En la ciudad los pasos se pierden entre las hojas y la bruma. La mirada se convierte en dagas asesinas. Los reyes de la calle se duermen en el sopor de la angustia y el fracaso.
Mis latidos me llevan lejos de sus muros.
Dame tus sueños.
Cómo estirar mis manos en un abrazo sin tiempo, cuyos límites se fundan con los colores del atardecer!
Cómo dejar salir de mi boca el aliento que respira en las profundidades del éxtasis en calma!
Cambia el sendero en lo alto del abismo.
Cambian las alas los seres desprovistos de lujuria.
Mi alma empieza otra vez a latir, lejos del polvo, amante del silencio.
Dame tus sueños, para elevarlos sobre la cuenca mágica de mi cuerpo siempre atento!
Cómo dejar salir de mi boca el aliento que respira en las profundidades del éxtasis en calma!
Cambia el sendero en lo alto del abismo.
Cambian las alas los seres desprovistos de lujuria.
Mi alma empieza otra vez a latir, lejos del polvo, amante del silencio.
Dame tus sueños, para elevarlos sobre la cuenca mágica de mi cuerpo siempre atento!
martes, 24 de junio de 2008
Sigo sin asumir.
Hoy me encontré una nueva cana. Iba camino a una reunión, y en un vistazo furtivo al espejo del ascensor la descubrí. Casi oculta, pasando inadvertida entre los múltiples rizos que hacen de mi cabeza una copia de la melena del colocho iturra.
No sé si la perspectiva de que mi hermoso cabello castaño comience a grisear me da risa o me atormenta. Será que las múltiples vicisitudes de los últimos tiempos me están pasando la cuenta?
Siento ahora un enorme abismo cuando miro hacia atrás, y recuerdo los viejos buenos tiempos de la infancia... qué distante todo aquello! Casi como si mis recuerdos perteneciesen a otra persona, o fuesen imágenes surgidas de un destello de otras vidas.
Será sólo cansancio?
Sé que si escarbo un poco en mis rulos encontraré más pelos blancos. Creo que está llegando el fin de mi primera juventud.
Y sigo sin asumir otras responsabilidades.
No sé si la perspectiva de que mi hermoso cabello castaño comience a grisear me da risa o me atormenta. Será que las múltiples vicisitudes de los últimos tiempos me están pasando la cuenta?
Siento ahora un enorme abismo cuando miro hacia atrás, y recuerdo los viejos buenos tiempos de la infancia... qué distante todo aquello! Casi como si mis recuerdos perteneciesen a otra persona, o fuesen imágenes surgidas de un destello de otras vidas.
Será sólo cansancio?
Sé que si escarbo un poco en mis rulos encontraré más pelos blancos. Creo que está llegando el fin de mi primera juventud.
Y sigo sin asumir otras responsabilidades.
domingo, 15 de junio de 2008
Mírame!
Mírame!
Estoy completa, respiro, abro los ojos.
Mírame!
Soy la faz de un sueño destruido, la amarga soledad de un camino sin retorno.
Mírame!
Cargo en mis brazos el desaliento y una pasión extinta en la penumbra.
Soy la voz de un pasado inquietante, de una noche interminable. Soy el estigma de las razas malheridas, el murmullo del viento agitando tempestades, el sabor de la sangre vertida en la arena.
Mírame!
Atrévete a decir de nuevo lo que ves en mis ojos centelleantes.
Mírame!
Se agita el oleaje de mis emociones enterradas.
Mírame!
Y dime si alguna vez así me imaginaste.
Estoy completa, respiro, abro los ojos.
Mírame!
Soy la faz de un sueño destruido, la amarga soledad de un camino sin retorno.
Mírame!
Cargo en mis brazos el desaliento y una pasión extinta en la penumbra.
Soy la voz de un pasado inquietante, de una noche interminable. Soy el estigma de las razas malheridas, el murmullo del viento agitando tempestades, el sabor de la sangre vertida en la arena.
Mírame!
Atrévete a decir de nuevo lo que ves en mis ojos centelleantes.
Mírame!
Se agita el oleaje de mis emociones enterradas.
Mírame!
Y dime si alguna vez así me imaginaste.
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