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jueves, 8 de mayo de 2008

En una lágrima...

En una lágrima caen mis idilios. En una lágrima, cruel y pasajera, se funden el ocaso pleno de colores y mis ansias de libertad.

Dame el vaso de mi elíxir ahora, y déjame morir, como última nota de una canción sin melodía, diluirme en el silencio.

domingo, 16 de marzo de 2008

Cierro los ojos!

Cierro los ojos!

Nebulosas se tejen junto al calor intenso de mi almohada. El cielo se abre. Me baña con la luz mortecina de la tarde.

Sólo respiro!

El aire incorruptible, mi aroma soñado. Déjame vagar sin memoria, sólo como un aura gris carente de significado.

Déjame salir de la cuenca misteriosa de mis días pasados, del anclaje milenario a temores y desdichas sin freno.

Cierro los ojos!

La noche me acosa, enciende mi sangre y me desvela. Son tan lejanas las horas en que sembré sonrisas y vientos!

Sólo respiro.

Y caeré desde montañas indomables; caeré, como las hojas mecidas por la furia de la ventisca. Caeré, y seré auténtica y libre, con los dedos temblorosos y los párpados rebosantes de dicha.

Cierro los ojos!

martes, 22 de enero de 2008

Esperarás mi regreso?

Esperarás a que las horas dejen su huella en el aire, y traigan de regreso las caricias de noche y niebla?

Cuando el silencio se hace cómplice a hurtadillas, robando el misterio de una cita escurridiza. Te arrojas a mis pies, y dominas mi soberbia con tu risa burbujeante, y esa luz eterna que me llena aún en la oscuridad más espesa.

Esperarás bajo la luz extinta de tu madriguera a que mis ropas caigan como pétalos mecidos por el viento, y que el éxtasis de tu vientre en llamas me condene a suspirar por tu abrazo?

Como destellos en el fondo de una quebrada, mi aliento se desinhibe; mi voz recuerda trozos de leyendas, y caigo, domada y fiera, mordiendo la fiebre que consume las viejas heridas.

Esperarás a que tu nombre sea dicha y desvelo en mi sangre, a que las estrellas dejen su rastro sonriente sobre mi piel quemada, y a que de mis manos resbalen, sumisas, las lágrimas sedientas de una pasión renacida?

Y llegaré desde mi mundo paralelo, con el sólo anhelo de murmurar conjuros en el pliegue tibio de tu cuello.

Esperarás mi regreso?

lunes, 21 de enero de 2008

Es acaso la noche pretexto?

Encendería tu cigarro, mordiendo mi labio, mirándote con desafío y soñando con las noches de tu almohada.

Bebería la sal contenida en tu vaso. Rodearía una vez tras otra el pliegue de tus hombros con la punta de mis dedos vacilantes.

Es acaso la noche pretexto para que sigas lejos, para que olvides mi reflejo en el agua? Tengo sed de una caricia lenta, de tu boca rozando el umbral de mi delirio.

Calma mi temblor, dame un destello de armonía. Cruza tus brazos sobre mi espalda, que la oscuridad aún amenaza con apoderarse de mis lentas horas muertas.

Sigue diciendo mi nombre en voz baja, que pronto caeré sobre tus pasos, y llenaré tus días con el color alegre de una risa inquieta.

domingo, 20 de enero de 2008

Y seré alma nativa

Qué caminos desconocidos pretenden abrirse ahora paso hacia mi faz desnuda! Siempre es más fácil huir, correr como si el alma se me fuera a partir en pedazos nuevamente, y olvidarme de ese halo de vida que se cuela por mis dedos.

Pero quiero romper con ese miedo injusto que me paraliza. Quiero olvidar la mancha infame de mi pasado y sonreir, desvergonzada, ante el elíxir de unas manos ansiosas que procuran devolverme la fe.

Y lanzaré a los vientos un juramento, y seré alma nativa. De mi pecho desbordarán los sentimientos, y ya la noche no será más tormento si no cómplice y cautiva.

Ya mis lágrimas no serán si no un recuerdo más de tantas aventuras olvidadas.

Este es mi desafío. Ahora sabré si hay corazón digno de tomarlo como cruzada.

viernes, 18 de enero de 2008

Los surcos de mi estela en tu almohada

Qué es esto que me dicen que sucede, cuando el pulso se detiene y el aliento parece enfermo? Cuando las palabras fluyen sin pensarlas, y mis manos se obsesionan con tu piel de arena y marea.

Qué poder ciego se apodera de mis sentidos, y me trae de vuelta el recuerdo de tus caricias sin freno? Un rincón en la arboleda; los astros como testigos caprichosos. Los vidrios empañados, y el temor desafiante de ver pasar otras gentes...

Qué conjuro invocaste en mi nombre, que sólo en tu abrazo mi boca encuentra descanso? En el ritmo de tu prisa, en mis dedos corriendo sobre tu espalda, y el sonido del agua eterna cubriendo nuestros pasos.

Quizás pases las horas observando los surcos de mi estela en tu almohada. Quizás el silencio sea mi cómplice en esta arriesgada maniobra de susurros y cuerpos temblorosos.

Mientras esta luz quiera seguir encendida le enseñaré al viento las canciones que en tu nombre dejo escapar de mi pecho.

martes, 15 de enero de 2008

No sé qué haces esta noche.

No sé qué haces esta noche, lejano cómplice de mis andanzas que cultivas en mi rostro sonrisas hasta ahora desconocidas.

Miro a mi lado y me pregunto de qué color son los recuerdos que me traen a tu memoria. Cierras los ojos, e invocas nuestras horas mordiéndote los labios, como yo?

Y aunque el mundo diga que es locura siento una caricia nueva que fluye por mis venas; quiero tenerte atado al designio de mis pasos, y a la vez dejar que corras lejos, para encontrarte en un abrazo sin pausas...

No sé qué haces esta noche, ladrón de besos intensos, que apuestas a cada instante el futuro de mi dicha y mi desconcierto. Tal vez mi silueta se perfile en los rincones de tu cuarto, y tus manos aferren el aire pensando que es mi cuerpo susurrante.

Busco la fe perdida en el fondo de tu marea. Podrán ser menos negras mis profundas pesadillas?

domingo, 13 de enero de 2008

La mar estalla.

Y te miro, cortina que luces exuberante, magnífica. Siento que mi sangre corre al compás de tu estruendo, y que me pierdo en cada gota que cae, enaltecida. Que renazco con sólo observar tu grandeza.

Qué parte de mí se mueve a través de tus corrientes? Observo tu cadencia, y vuelvo a creer en la ilusión de que vivo.

Tanto o más mujer que yo misma. La mar alborotada. La mar en calma. Es la madre que me acoge, y me empuja a saber qué ritmo tiene oculto el mundo.

Serena tras el éxtasis. Soberbia en su belleza. Plena como fémina que revive al abrazo de su amante, que entrega sus dones por el simple placer de amar sin ataduras.

La mar estalla. Vuelve el cielo a presentar sus respetos.

Amanda Cabot.
Enero 12, 2008.-

Promesa

"Y no tendrá mi templo secretos para sus dedos inquietos".

Amanda Cabot.
Enero 11, 2008.-

Todo lo que quiero

Todo lo que quiero es perderme en sus ojos de profundo mirar. Dejar que vaguen por mis formas las caricias trémulas de su aliento nocturno. Entrar en la batalla contra el pasado y la nostalgia sonriendo confiada.

Todo lo que quiero es la bendición de su abrazo, y la plácida compañía azul de sus tiempos sin prisa. Inventar historias ciertas sobre el amor y la lujuria, y emborracharme de gloria en cada matiz que deje su huella.

Todo lo que quiero es dormir en su pecho, y despertar con la dulce complicidad de un beso a escondidas.

Amanda Cabot.
Enero 11, 2008.-

domingo, 6 de enero de 2008

Quise creer

Quise creer.

Por un instante fugaz se me ocurrió que el sol dejaba caer su aura sobre mi frente cansada.

Pensé que el día era luminoso, y que la noche traía susurros de cálido abrazo.

Hasta imaginé mis pasos tomada de la mano de un guerrero fiel.

Quise creer.

En su voz vibrante, en la complicidad de sus caricias, en las horas alegres de cantos y juegos, en la agitada fiebre que consumía mi sangre.

Olvidé que mi ruta está marcada por un destino siniestro, y que sin saber por qué no puedo volver a creer.

Que no tomo otras manos que las del frío destierro, y que la luz matutina sólo marca el destino de los elegidos.

Que maldijeron mi nombre, y condenada estoy a mirar mis ojos tristes en el espejo sin tiempo de la desgracia.

Fue bello creer.

Es una enfermedad

Es una enfermedad, un rito de dioses crueles. Caída en tiempo libre, desangrada, murmurando un nombre prohibido que no está a mi alcance.

Es un mal, un tormento incesante. Diéronme a beber veneno, mortífero elíxir, y ahora se adueña de mi alma y me hace odiar las horas, todas, que se deslizan silenciosas a mi lado.

Es una parodia, la triste representación de un payaso desahuciado.

Habrá en algún momento paz para este espíritu torturado?

Aguardo en el silencio

Aguardo en el silencio que las rendijas de tu amor extinto vengan a mi lado. Que la quietud de la mañana nos encuentre tomados de las manos, como en plegarias, bendiciendo la calma que me deje oir hasta tus pensamientos más ocultos...

Aguardo como una niña embelesada, cuyos ojos se convierten en pozo profundo de sorpresas y maravillas. Como si en la hora que me ata no existieran más que mis recuerdos en tu mente y sobre tus pasos...

Y aguardo simplemente, como se espera que la tarde se pierda en la mirada de los viajeros. Que no sé si tus labios pronuncian mi nombre, ni si tus dedos dibujan en el aire los contornos de mi cuerpo.

Sólo aguardo que un milagro nazca a mis pies.

viernes, 4 de enero de 2008

Cada vez que tomas mi mano

Este es mi camino, ésta mi silueta recortándose al viento. Es cierto; cargo misterios, busco miradas pero huyo de los miedos.

Si vas a abandonar mi ruta hazlo ahora, sin demoras. No esperes a que mi corazón desborde de anhelos, ni me dejes tendida en el pavimento. Que el recuerdo de las horas negras está demasiado cerca; sus aromas de soledad incierta aún envuelven mis delirios.

Si vas a alejarte de mis pasos sólo di adiós, y vete. No me dejes esperando frente a una hoja en blanco, preguntándome si acaso no fui la más bella ni la más cierta. No enciendas fuego en mi retina, que el vacío aún me amenaza, mirándome a distancia.

Y si tu piel llama aún a la mía déjala que grite, y encuentra mi sonrisa. Que no entiendo más que el lenguaje del roce de tus dedos, y la paz que se apodera de mi alma cada vez que tomas mi mano.

miércoles, 2 de enero de 2008

Reflejo de estrellas

Dame la paz de morir en cada reflejo de estrellas. De vibrar con los sones enardecidos del viento jugando con mis cabellos. De enloquecer de fiebre y delirios con el roce de tus manos.

Dame la urgencia de un beso en cada momento. De extinguir mi sed milenaria con el calor de tu cuello. De provocarte sin tregua, con tormentos y deleites en la mañana.

Dame un motivo para creer en tu abrazo, y desafiar al vacío entre tu cuerpo y el mío.

Amanda Cabot.

Enero 1 de 2008.-