Mostrando las entradas con la etiqueta Te miro... te observo.... Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Te miro... te observo.... Mostrar todas las entradas

martes, 21 de agosto de 2007

Cómo temblabas...


Cómo temblabas al despertar esta mañana! Cómo se incrustaban en tu memoria las visiones de muerte, tristeza y soledad que dominaron tu sueño profundo!

Cómo hubieras querido aferrarte a un abrazo, recuperar el aliento, escuchar una voz tranquilizadora que te dijera "pequeña, no te angusties, fue sólo una pesadilla".


Cómo te quedaste, malherida, vacilante, sin fuerzas para ponerte de pie y caminar en un nuevo día.
Cómo te perdiste una tarde gloriosa, llamada a ser momento de un nuevo triunfo y sonrisas complacidas.

Cómo anhelaste recibir un mensaje, una palabra de calma, y estuviste horas derrumbada, mirando una pantalla que nada te entregaba salvo exigencias y denuncias.


Cómo te sentiste sola, olvidada y relegada al más oscuro de los rincones de tu propia alma.
Cómo se desmoronaba tu fortaleza, y mirabas sin pausa el techo y su araña muerta.

Cómo lamentabas el silencio, y sin embargo, evitabas hablar con personas y sombras.

Cómo quisiste llorar, y ninguna lágrima cayó en tu almohada.

miércoles, 8 de agosto de 2007

El milagro del blanco amanecer


Vestida de blanco espero un milagro.

Todas las voces dicen que me rinda, que dé media vuelta y siga mi ruta helada por las cumbres y los abismos, pero agosto me llama, me dice que abra la mente y que mi corazón estalle, porque no hay leyenda sin lágrimas, ni triunfo sin sangre.

Esta noche cae nieve en mi colina. El aire quema de lo frío, los niños sacan fotos, los perros ladran al misterio, y la lluvia silenciosa va dejando su huella sobre la calle y en los tejados.

Pienso en él. No sé si está dormido, no sé si su alma vaga lejos. No sé si sonríe por los copos que golpean su ventana, o si les ha dado la espalda y se esconde bajo una fría cobija. O si recorre las calles huyendo del frío y la amargura.

Cuánto más que una caricia quisiera darle, sin esperar más que cierre sus ojos y tenga un instante de paz.

Agosto trajo un nuevo aire. Cambió el aspecto de mi casa, me llevó a ciudades misteriosas, guió sus pasos a mi refugio, y cubrió con un manto inesperado el sendero. Por qué no esperar un milagro, que en un blanco amanecer me despierte con su voz susurrando en mi oído?


miércoles, 1 de agosto de 2007

Te miro...

Para qué?

Para qué te desgastas, pequeña egoísta, martillando tus sienes, formulando preguntas que nunca tienen respuesta?

Te miro y pareces olvidada. A veces sonriendo, a veces con la mirada perdida, como intentando retener en tu memoria los ecos de las últimas caricias que rozaron tu vientre, alguna vez, en un tiempo lejano que se va esfumando...

Mientras el mundo baila como animales exóticos, y la vida fluye por las calles, te aferras a una ilusión, al sueño de que las brisas de agosto te traigan de vuelta los abrazos, los murmullos, el éxtasis.

Pálida, delgada. Te imaginas vestida de miles de colores distintos, caminando seductora, con los ojos brillantes y una marca en los labios. Quién te dijo que llegaría a tu puerta una nueva esperanza?

Y si tienes razón? Y si el sol comienza a entibiar tu cuarto, si tu voz vuelve a sonar con alegría en tus rincones, si la existencia te da un respiro y borra las cicatrices del pasado con las manos que esperas?

Quiero verte coqueta, radiante, cubierta por bellos ropajes. Quiero verte caminar, con un gesto desenvuelto en tu cara aún libre del paso de los años.

Pero y las noches? Cuándo dejarás de aferrarte a la almohada, con las manos agarrotadas, temerosa, solitaria y ansiosa por un gesto de cariño? Dejarás esos tormentos también atrás?