lunes, 15 de octubre de 2007
Allí podré olvidar.
No hay cabida en mi alma para tanta incertidumbre. No puedo comprender, y se me hace un nudo ciego cada vez que ato detalles y mandatos, verdades a medias, palabras mal escogidas.
Sólo el tiempo y la distancia podrán poner fin a este dolor, tranquilo, pero punzante.
Como un insecto que se mueve hacia la luz que le quitará la vida, kamikaze absurdo, marchar a ciegas hacia el vacío que siempre aguarda.
Cuáles son los sueños que podrán revivir desde el fondo de las cenizas esparcidas en los vientos?
Una maldición. O sólo mala suerte, mala estrella, código ilegible que me empuja a senderos que no debí pisar nunca.
Por qué, entonces, tocaste mi rostro y me besaste? Si en tu alma sólo había espacio para el desaliento, si tenías tu camino trazado, si tu elección estaba hecha, por qué?
Acaso me volví una especie de soporte extra, como la tapita que se coloca bajo la pata para que la mesa no se tambalee?
Si nunca te importó el torbellino que crecía con la fuerza de mil mares, con el vértigo y la emoción que sólo los espíritus atormentados pueden concebir. Por qué me miraste? Por qué?
Y pierdo la vergüenza, muestro mis cartas, grito al viento el amor que se esconde en mi vientre. Y sólo te preocupa si acaso tienes o no la culpa de semejante descalabro.
Qué inhumana se vuelve a veces la vida. Qué injusta, qué déspota, al librarnos de martirios sólo para hacernos caer en pozos profundos.
Pero...
El camino conduce a nuevas rutas.
Otros horizontes sonríen a lo lejos, y me invitan a lanzarme hacia ellos.
Allí podré olvidar que alguna vez dije "te quiero".
Será posible?

La mujer de la izquierda, al parecer, fui yo en otra vida. No estoy jugando. Mi amiga Paz lo asegura.
Ella fue Lilla Cabot, pintora impresionista estadounidense, nacida en Boston en 1840 y algo. Se casó con un profesor de literatura inglesa llamado Thomas Perry, tuvo tres hijas, la del medio fue bautizada como Edith.
La gracia de esta señora es que a los 36 años recién comenzó a estudiar pintura, y se entusiasmó tanto que agarró camas, petacas y familia, yéndose a Paris a perfeccionarse.
Allá se hizo amiga nada menos que de Claude Monet, quien fue su mentor. Después de una larga temporada en tierras francesas, su marido se consiguió una peguita en TOKIO, y allá se fueron por 8 años.
Se destacó por estudiar a fondo técnicas japonesas, sumando a ello sus estudios de impresionismo, lo que la ayudó a crear un estilo propio y particular que le mereció bastante respeto entre sus pares, llegando incluso a ganar concursos y medallas.
Además escribía poesía, y publicó 4 libros.
Murió en 1933.
Coincidencias?
Mi primer pseudónimo fue Lilian Cabot (el Cabot se me ocurrió un día, así de la nada. Después encontré por ahí que habían unos hermanos argentinos que participaron en la guerra de la independencia, y como siempre he sentido una fascinación especial por la historia bélica de Chile, dije "ésta es la mía"). Ah! y bueno, mi nombre real es Lilian. Que suena sospechosamente parecido a Lilla.
Artista, pintora (no pinto ni el mono, pero siempre me ha gustado el diseño de vestuario y la combinación de colores). Mi estilo favorito es el impresionismo, que tiene orígenes que se mezclan con el romanticismo. Escribía poesía. O sea.
Anoche pensaba que si una de sus hijas se llamaba Amanda o Madelaine me iba a desmayar. Claro que después me di cuenta que el "Amanda" lo saqué de la canción homónima del grupo BOSTON (curiosamente la ciudad natal de Lilla).
Al mirar el autorretrato de Lilla le encuentro un airecillo familiar. La nariz alargada, los ojos grandes café verdosos...
Y lo mejor de todo, es que era una mujer adelantada a su época. No usó el apellido del marido, si no que lo agregó al final, y cuando le dio la locura creativa partió a Francia. Siempre he creído que viví en Francia en otra encarnación... si no, de dónde sacaría el nombre La Madelaine para mi empresa?
Más coincidencias? Su casa era casi centro de reunión de artistas, lo que me suena ligeramente parecido a mi afán de rodearme de músicos. Creo que con mi historial podría armar un par de bandas... y completitas.
Ah! y la vida en Japón... por qué me serán tan cercanas las reflexiones del Zen? Como si no aprendiera, si no que redescubriera conocimientos en mi interior.
Otra más. A la socia le bajó medio tardecito el ímpetu creativo, lo que se parece un poco a mi tardío redespertar literario.
Ahora sólo me falta conocer a un Tomás y que sea profesor de algo, y me desmayo.
Piedras de río.
Nunca lo supe. Quería sostener tu mirada, sembrar soles en tu destierro, mover arenas y encontrar siluetas nuevas que pudieras dibujar.
No lo sabré. No dormiré pensando más en tu sonrisa, en el abrazo cálido que alguna vez, pensé, me cobijaría. Sólo seré yo, mis piedras de río, mis manos ateridas, la brisa profunda acariciando mi pelo, y el recuerdo silente de un amor que no encontró camino en su andar.
Amanda Cabot.
Me llevaré algo.
Pero nada más irá conmigo. Ni ilusiones, ni fantasías, ni el recuerdo amargo de que mientras me besaba pensaba en otra.
No me acompañará el desaliento, ni la lucha, ni la ira. Sólo irán las piedras de río en mis ojos, mi sed y la fuente eterna que vuelque en las almas el clamor incesante de mi pasión extinta.
Amanda Cabot.
Las vueltas de una perfecta y turbulenta vida
Me encanta esta foto! Hoy pensaba en ella, mientras asumía que a la vida hay que dejarla fluir no más, porque solita se va ordenando y mostrándonos su perfección.Acá tenía, no sé, 4 años? Para variar seguro andaba loqueando y mi hermano, que siempre se ha esmerado en cuidarme (hasta ahora) me tiene sujeta. Este es mi Pichilemu querido, la playa Infiernillo, a una cuadra y media de mi casa. Nos acompaña mi primo Eduardo.
Cómo se ha ido escribiendo el destino, siempre ligada a ese paradisíaco trozo de tierra, bañado por un mar turbulento y bello!
No puedo explicar la sensación que me produce estar allá. Respirar su aire, emocionarme y reir viendo a las gaviotas peleándose por un resto de cuchuflí (son muy cochinas ellas). Correr sobre los roqueríos, poniendo a prueba mi equilibrio y agilidad. Contar ovejas en la espuma, y cantar sin temor a ser escuchada y enjuiciada.
Allá nada importa. Ni los amores desahuciados, ni la eterna búsqueda de una posición. Sólo camino, miro el horizonte y me conecto con mi yo más profundo.
Allá sé que encuentro paz.
jueves, 11 de octubre de 2007
Picándola finita...

Asumida: soy una cebollera.
No sé por qué no me había dado cuenta antes, pero veo que tengo un cultivo de cebollas en mi interior. Algo sospechaba, cuando al escuchar en la calle una canción romanticona se me caían las lágrimas si es que se parecía a mi requiebro amoroso del momento.
Pero ahora me superé a mí misma.
Hace algunos días, buscando música para escuchar en la nochecita (cosa que había dejado de hacer) de pronto me quedé en la radio Imagina, que en esos momentos tocaba alguna de esas canciones que escuchaba en mi niñez. Y me gustó. Y la seguí escuchando.
Y así por varios días.
Me encanta la cebolla! Camilo Sesto es un ídolo, siempre me gustó Emmanuel, veo las películas de Sandro, hasta le paré la oreja a Alejandro Sanz y encontré que sus letras eran bellas!!! Y qué decir de Nino Bravo, Salvatore Adamo, Leonardo Favio, los cantantes italianos y sus voces raspadas... estoy en el cielo. Si hasta Chayanne me cae bien!
Eso sí, debo decir en mi defensa que en mi lista de cebolla picada finita tengo algunas excepciones honrosas, que hacen un poco menos absurda mi romántica devoción:
- Luis Miguel. Me carga! Nunca me gustó, como que no le compro. Esa voz como de cabro cuico, de hijo de gerente que se trata de engrupir a la hija de la nana... además, si una escucha las letras se da cuenta que todas son onda "cumples los requisitos, eres apta para estar conmigo". Pedante.
- Arjona. Es demasiado pickle hasta para mí! Sus canciones sus puros contrasentidos, como versos flaites. A lo mejor rapeados al estilo Pulentos sonarían más decentes, pero por ahora paso.
- Cristian Castro. Es horroroso! Sus canciones son horrendas, las letras estúpidas, no tiene sentimiento para cantar... es atroz!
Y así algunos. Pero debo reconocer que me gustan muchas... qué atroz! Pero bueno, qué le vamos a hacer. Me gusta, y qué?
martes, 9 de octubre de 2007
Los míos.
Quisiera poder regalar más sonrisas a mi gente.Hoy estuve con la familia de mi tío recientemente fallecido. Había animación en esa casa, con el alboroto de los niños, y la calidez de un hogar que siempre tuvo para mí sus puertas abiertas.
Pero algo faltaba. Se sentía el vacío dejado por la muerte y su paso cruel, y en la mirada de todos nosotros la nostalgia dibujaba círculos y nos daba un brillo melancólico.
Me gustó sincerarme. Sentí el calor de mi abrazo devolviéndome afecto sincero. Supe que no debo dejar que los vínculos se quiebren, porque nos necesitamos, al menos para reir un momento, para comparar nuestras respectivas terapias y tratamientos, para recordar a quien nos dejó sin obviarlo como si no hubiese existido.
Espero que el destino y sus trampas no me envuelva nuevamente, y que no rompa mis promesas, olvidando a quienes me entregan su cariño sin pedirme nada a cambio.
lunes, 8 de octubre de 2007
Sólo yo sé.
Sólo yo sé de aquellos dulces sueños arrancados de raíz, quemados al son de tambores sigilosos, enmudecidos ante el ardor de mis lágrimas sinceras.
Descansa. La vida vuelve a su curso. Mis ojos ya no buscarán tu mirada, porque mi alma entendió que mi ternura, mi abrazo, mis horas sin dormir y hasta mis oraciones para ti no significan nada.
Amanda Cabot.
No digas nada.
No invoques mi nombre. Estoy lejos, más de lo que piensas. Mi alma vuela ya buscando caminos sin construir.
No tienes una respuesta a mis plegarias.
No adivinas el ronco lamento de mi silencio.
A tu espíritu enfermo no hay color que le dé vida. Ni siquiera mi risa en la mañana.
Amanda Cabot.
domingo, 7 de octubre de 2007
Menos mal que no pude jugar!!!
Ayer estaba furiosa porque hace semanas compré una tarjeta de prepago de Xperto, para jugar on line. Entre tanto ajetreo, novedades y cosas que han pasado, la tenía en el olvido, pero ayer decidí usarla.El panorama era alentador, así que le iba al Manchester United, a la U (obvio), a Everton de Liverpool y a O'Higgins. Pero por alguna misteriosa razón el maldito sitio no me funciono; no aparecía el cuadro para entrar precisamente al Xperto, y ahí quedé, rabiando y con $2000 que no pude usar.
Pero acabo de revisar los resultados, y Everton me falló. Estaba feliz por el triunfo de mi equipo y la derrota del enemigo (ambos placeres los disfruté minuto a minuto gracias al CDF), pero me di cuenta que el favorito de Pete cayó de visita. Plop!
Así que aún me quedan intactas las 2 luquitas pa apostarle a Chilito, o mejor, la otra semana jugamos contra el enemigo. De repente me lanzo y le voy con todo al Bulla. A ver si ganamos y me doy otro gustazo.
Qué dices de las horas...
¿Qué dices de las horas, que vendrán y traerán dicha, que su sólo paso borrará las nubes de tu rostro y te harán mas feliz?
¿Qué dices de los días, que con su aliento crearán sonrisas nuevas, que al amparo de sus luces poblarán de sueños tu escarcha y despejará de sombras el camino?
Despierta.
Te hundes en el vacío, y ya no estará mi mano para sostenerte.
Te sumerjes en el olvido, y mis ojos ya cubriran otras espaldas y otros anhelos.
Porque creíste que alguna vez todo sería distinto, pero dejaste al mundo pasar sobre tu cuerpo, y mi silueta perderse a lo lejos.
Amanda Cabot.
Octubre 6 de 2007.-
sábado, 6 de octubre de 2007
No puedo dejar de soñar...
No importa que aparezcan grietas en el camino, que me griten desde el frente y me abandonen a mi suerte. No dejo de soñar.Alguna vez quise ser diosa, dormirme en un abrazo, sonreir desde lo alto y llenar los días de colores. Ahora no lo necesito.
Me tengo, y me basto. Miro por la ventana, veo a las gentes pelearse por un espacio de vereda, y me siento ajena y contenta. No soy como ellos. Mi madera es de otra cepa.
Y los anhelos no me abandonan. Sé que algo vendrá, con calma, con sinceridad, y dejaré atrás las cicatrices y los desprecios. Mi alma está intacta.
jueves, 4 de octubre de 2007
Lo encontré!!!
En esa época me hacía llamar Lilian Cabot. No fue una escasez de imaginación, si no que siempre me ha gustado mi nombre verdadero. Me gusta pronunciarlo, cómo las eles le dan una suave entonación, terminada por una ene infinita...
Me estoy yendo a otro rincón. Acá va el cuento, espero que si alguien lo lee le guste. Ahora miro hacia atrás y trato de descubrir las diferencias y semejanzas con la mujer que en esa época era.
DOS AGUAS
Lilian Cabot. 1992.-
Una luz resbaló sobre su piel. Los brazos colgantes, la frente despejada, sonreía como en sueños. Segura de sí misma. Desafiando al pasado infame que marcó una huella sobre sus hombros, pálido resquicio de un ayer inocente y pudoroso.
Sentía su respiración entrecortada, suspirando a veces, llamándome en voz baja. Como cadenas que se rompen en silencio, mi cuerpo respondía a aquellas mórbidas intenciones, temeroso, conciente de la magia que iba socavando mis dudas, dejándolas en el aire, restándoles importancia.
Buscó una respuesta a su inquieta madeja de emociones. No podía dejar de observarme, los ojos brillantes, los labios entreabiertos; sin vacilaciones, expectante, esperaba el momento solemne en que yo decidiera amarla.
Todo cambió su sentido. La vida misma, sus peligrosos senderos. No podía apartar de mi mente las dulces palabras que estaban guardadas por tanto tiempo, esperando la hora precisa de su alumbramiento, que parecía ser ésta. Sólo quería liberar todo el sentimiento acumulado durante noches en vela, en las que era mi propia sombra fiel y atenta compañera; borrar de una vez por todas las crueles secuelas que aún sangraban en mi alma.
Me besaba suavemente, impregnándome de su esencia. Sin ligaduras. Todo nacía allí mismo. Ni un ápice registrado en la guía de conducta; los ocultos deseos afloraban en aquel instante, sin preguntas, sin exigencias.
¿Cómo explicarle su propia perfección? Era algo demasiado intenso; las palabras no bastaban para cederle toda mi persona. Ni para recibir su entrega. Su maravillosa entrega.
Se lo dije miles de veces. Acariciándola, protegiéndola… ¿De qué? ¡Si, en el fondo, era yo quien necesitaba su abrigo! Pero nada de eso parecía tener importancia. Con sólo tocarla, sentirla, una voz interna me decía que había encontrado mi destino. ¡Después de tanto tiempo! Perdido, buscando en lo más oscuro de la civilización; cayendo en los peores estados, borracho, sediento de cuerpos fáciles. En el fondo, rogaba que no todo fuese así, que algo pudiera sacarme de esta atmósfera turbia, en la que mi cerebro y mi alma no cumplían función alguna.
Y al fin
No dudé en perseguirla, correr tras sus leves pasos. Parecía huir; no era fácil hallar su mirada de ojos profundos, en los que un dejo de melancolía delineaba sus contornos, posándose sobre el destino con violencia y ternura entremezcladas.
Así llegó a mí. Tímida y vacilante, al principio. En tan poco tiempo, su camino se fusionó con el mío; y aquí estaba ahora, risueña, latente, demarcando su existencia para siempre.
Aparté un mechón de su frente. Parecía estar viviendo algo irreal, una fantasía. En la oscuridad, podía adivinar sus formas, que mi cuerpo quería seguir conociendo. Su aliento llegaba a mí como un mensaje, rozando mi alma desnuda. No quería romper el encanto de aquel instante, pero mi sentir pudo más.
- Te amo.
Silencio. Un estremecimiento recorrió su rostro, y sutilmente levantó sus párpados.
- Repítelo –me pidió, mientras sus dedos rozaban mis labios.
- Te amo. A ti. Sólo a ti.
Sonrió.
- Yo no sé qué podrá pasar mañana –me dijo-. Pero, ahora siento que te amo –buscó mis manos-. Estoy aquí, dejándome llevar de tu existencia.
La besé con suavidad. Casi al descuido, se acurrucó en mi pecho, envolviéndose con mis brazos. Dormía.
Durante días me mantuvo en pie de guerra. Ninguna noticia, completo desconcierto. Cada noche la llamaba en silencio, buscando el motivo de su ausencia.
Y, sin embargo, no estaba lejos. En el fondo, sabía que nada era mentira, que la suerte había marcado su rumbo. Que no estaba solo. Pero mi temor y mi ansiedad tomaban, a veces, el control de mis pasos, y llevaban mi alma hasta la más horrible desesperación.
Volvió. Mil veces más jovial, transmitiendo su propia seguridad, apagando con sus labios el miedo que aún se anidaba en mi espíritu.
- Somos dos aguas –me dijo una noche. Sentados frente a una hoguera, respirábamos el perfume de su hábitat. –Bajamos desde la helada montaña, y nos juntamos en un paraje.
- ¿Y cómo es el paraje? –me gustaba impulsarla a hablar de su visión de las cosas.
- ¡Caótico! –sonrió. Un beso suave. –Pero, más adelante, cambia el paisaje. Se hace más nítido. Más perfecto.
No sé lo que me espera en el futuro. No temo. Sólo avanzo a impulsos; mis sentidos dominan mi andar. Ya queda poco del miedo que marcaba mis días solitarios.
Mientras un cigarrillo se consume en mi mano,
Los hombres no crecen
Me salió medio feminista o amargada esa frase, pero cada día que pasa me convenzo más de que es cierto: los hombres han sido, son y serán por siempre unos niños.Conversaba esta tarde con una amiga, estupenda y amorosísima ella, que tras 3 años de relación aprox. con un especímen de categoría ultra especial está esperando un hijito. Nótese que hablo de un bípedo de la estirpe más compleja e inmadura: los treintones que tienen una banda de rock. Niños grandes, que soñaban con pisar un escenario y rodearse de fans, y que con su primer sueldo se compraron la tan anhelada guitarra, bajo o batería, o el amplificador de voz, o el teclado...
La última gran pelea de mi amiga con su novio fue debido a que, a sus cinco meses de embarazo, ella le pidió que tratara de mover un poco los horarios de ensayo de la banda, ya que el bloque vespertino de cada sábado el joven lo dedica a la música, quedando la pobre sola en su casa. A mi juicio, el de ella y el de cualquiera que tenga sentido común, la petición no fue nada del otro mundo, pero provocó un cataclismo de magnitudes XL. Casi llorando le reclamó el muñeco que sentía que estaba perdiendo lo que era más importante en su vida, que estaba dejando de ser él, etc etc. Portazos, gritos, abandono del hogar y ausencia de tres días, para luego volver en estado de intemperancia y pidiendo perdón en nombre del amor.
Yo no tengo nada en contra de la expresión artística. Al contrario, soy una convencida de que cada ser humano tiene un talento especial, y que si lo desarrolla y le gusta puede hacer algo decente y que sea provechoso para él mismo y para el resto. Pero no me cabe en la cabeza cómo puede un pailón de 33 años, con un buen trabajo, con estudios, que está formando una familia, pretender tirar todo por la borda porque no puede dejar de lado el rock'n roll? Si ni siquiera vive de eso! Si es un cacho, muchas veces, que más que una entrada económica es una permanente fuga de recursos, que acarrea múltiples responsabilidades y pocas satisfacciones!
Igual creo que es más difícil para mí dimensionar lo que implica estar en una banda. Lo que yo humildemente hago es una creación individual, y gracias a dios no tengo que coordinarme con nadie para escribir. Pero cómo para alguien va a ser más importante su hobby que el futuro de su familia, su bienestar, su propia felicidad?
Sexo, drogas, alcohol y rock'n roll. No me digan que no, porque estuve a fondo en ese oscuro mundo y gracias a todos los santos y unos cuantos agregados dije "hasta luego, muchas gracias". Cabros chicos, hombres que ya están en edad de soñar en grande, de mirar en su interior y no tienen más obligación que ser felices y hacer felices a quienes quieren, y en vez de eso se sienten importantes arriba de un escenario, firmando autógrafos, tomando como por encargo y después lamentándose por el tiempo y esfuerzo perdido.
Qué pasaría si a mi amiga, en una de esas ausencias, le dan contracciones y debe partir a la clínica? Claro, ella, como toda mujer hecha y derecha, solucionaría el problema y llegaría por sus propios medios a buscar ayuda. Pero y él? Cómo no se lamentaría después, porque no estuvo ahí, porque la dejó sola un sábado en la noche por andar tomando y tocando la guitarra!
Inmaduros, que cuando les dicen que serán padres se iluminan, inflan el pecho y hacen uno y mil carretes para celebrar con los amigos, pero que a la hora de los quiubos, cuando se necesita que estén ahí, sueltan el lloriqueo y se lamentan porque "no puedo participar con mi banda como antes". Si no tienen 20 años, pues!
martes, 2 de octubre de 2007
Su abrazo.
Es tan claro el camino que me lleva de regreso, tan diáfano, tan seguro, que a veces me pregunto cómo anduve en otros rumbos, rasguñando mi espíritu, perdiendo mi libre estampa, llorando y maldiciendo el amor en silencio.
