En una lágrima caen mis idilios. En una lágrima, cruel y pasajera, se funden el ocaso pleno de colores y mis ansias de libertad.
Dame el vaso de mi elíxir ahora, y déjame morir, como última nota de una canción sin melodía, diluirme en el silencio.
jueves, 8 de mayo de 2008
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